Beneficios de la Lactancia Materna

Los estudios científicos han demostrado que la lactancia materna tiene beneficios tanto para el bebé como para su madre, e incluso también para la propia familia.

A la hora de aconsejar a una mujer para que le de el pecho a su hijo, hay que hacerle notar los beneficios que tiene la leche materna sobre las leches maternizadas (leches modificadas para alimentar al bebé y al niño).

Para la madre

La recuperación posparto es más rápida en aquellas mujeres que dan de mamar a sus hijos, porque la oxitocina, hormona que se produce en la glándula hipófisis como respuesta a la succión del pezón, contrae el útero por lo tanto disminuye la pérdida de sangre (loquios), y ésta dura menos días.

Protege contra algunas enfermedades, por ejemplo contra el cáncer de mama. Los estudios científicos han demostrado que las mujeres que dan de mamar tienen menos riesgo de tener un cáncer de mama.

Prolonga el período de infertilidad, ya que la ovulación aparece más tarde en las mujeres que le dan el pecho a sus hijos.

Durante la lactancia la mujer consume más calorías, lo que la ayuda a recuperar su peso habitual más rápido.

Desde el punto de vista psicológico la experiencia de amamantar es una vivencia que le permite a la madre compartir con el hijo momentos de placer y bienestar, haciendo que sea más intenso el vínculo afectivo con su bebé.

Para el niño

La leche materna es el alimento natural que además de proporcionarle al bebé los nutrientes adecuados para un buen desarrollo, se adapta a su aparato digestivo.

Los bebés alimentados con leche materna tienen menos riesgo de sufrir infecciones, como diarrea (el riesgo de muerte por esta causa disminuye 18 veces en los bebés), catarros, bronquiolitis, bronquitis o neumonía (disminuye 3 veces el riesgo de muerte por infecciones respiratorias); la otitis en bebés alimentados con este tipo de leche es menos frecuente.

El sistema inmunológico del bebé completa su desarrollo al año después del nacimiento, por lo cual es importante la protección que le brinda la leche de la madre, retrasando la aparición de alergias, asma o enfermedades crónicas del intestino.

Estudios científicos han demostrado que la leche materna disminuye los casos de enfermedades como la diabetes u obesidad.

Previene las anomalías dentarias y maxilofaciales, ya que la succión del pezón no es igual a la de la tetina del biberón.

Refuerza el vínculo afectivo entre la madre y el hijo. El vínculo que se establece durante el amamantamiento no sólo le da cariño al bebé, también le va creando sentimientos de seguridad que se traducirá a medida que crece en una mayor confianza en sí mismo.

Para la familia

La lactancia materna repercute en la economía familiar, porque se gastará menos en consultas al pediatra y en medicamentos.

Para la comunidad

Los bebés que reciben leche materna sufren menos enfermedades y por lo tanto los gastos de internación hospitalaria son menores. Pero tal vez lo más importante es que reciben una alimentación adecuada y completa, lo que hace que disminuyan los índices de mortalidad infantil. La lactancia materna es un elemento importante para prevenir la desnutrición infantil.


Quiénes pueden sufrir infarto?

El infarto también conocido como ataque cardiaco es la primera causa de muerte en varios países.

Cada vez aumenta más el riesgo de sufrir infarto en Paraguay, debido al daño que nos hacemos nosotros mismos con el consumo de tabaco, el alcohol, la mala alimentación, el estrés, etc...

Vemos en las escuelas que niños de 12 años, de todas las clases sociales, empiezan a fumar y a tomar alcohol, quemando su etapa de adolescencia y llevando en la adultez una vida estresante con un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

¿A quién afecta más?:

Actualmente, tanto hombres como mujeres están casi a la misma altura a la hora de valorar quien tiene más posibilidades de sufrir un infarto.

Cuáles son los riesgos y cómo podemos prevenir el infarto?

Llevar una dieta sana, equilibrada y saludable es fundamental para prevenir el infarto. De este modo, todos los hábitos contrarios a este tipo de forma de alimentación son los que hay que modificar.

El tabaco es uno de los principales enemigos del infarto, el cual se asocia con el alcohol para hacerle la vida imposible al corazón. A ellos se une el colesterol, y juntos forman una bomba que fomenta el infarto.

Otros factores de riesgo son el sedentarismo y el famoso estrés que se ha instalado en nuestras vidas como una epidemia contemporánea.

La hipertensión, también es otro factor que hay que controlar para evitar llevarnos sustos en forma de infarto. Por supuesto, la diabetes es otro de los factores que se deben controlar para evitar un infarto.

Por último, hay dos factores de riesgo más en el infarto que podemos tener en cuenta. Por un lado, la obesidad, y por otro, la edad avanzada.

Por desgracia, hay muchas personas que acumulan buena parte de estos factores de riesgo, por lo que deberían cuidar su situación para evitar tener problemas. Debemos tener en cuenta que el infarto se produce cuando se corta el riego sanguíneo al bloquearse las arterias coronarias.

Teniendo en cuenta todos los factores que señalamos, la mejor manera de prevenir el infarto es llevar una alimentación equilibrada, como veíamos antes, hacer ejercicio físico con regularidad (evitar, por tanto, la vida sedentaria). Y lo más importante dejar de fumar, por más de que cueste nada es imposible, te sentirás mejor y llevarás una vida saludable sin estrés.

Todos estos consejos son por tu propio bien, llegó el momento de cuidarte!