El sobrepeso, una guerra diaria

Luchar con el sobrepeso es nuestra guerra diaria! Probamos dietas de todo tipo, intentamos rutinas de ejercicios que no podemos continuar y lo dejamos en una semana. Este problema empeora con el paso de los años, te sentís identificado/a? Este post es para vos!

Nuestra excusa de siempre es decir, lo heredé de mi padre, está en mis genes ser gordito/a o aceptamos el cuerpo que tenemos, algo que me parece fantástico, solo que cuando el peso empieza a afectar la salud, nada es fantástico. Empiezan a acumularse los problemas, y un día nos despertaremos con unos kilos de más y varias patologías complicadas.

La idea es evitar que pase esto, pero buscando nuestro equilibrio y de forma saludable, siempre evitando las pastillas, extenuantes horas de ejercicios, dejar de comer , etc..

Cuál es el problema del sobrepeso?

Salimos a la calle y vemos más personas con sobrepeso que con un peso relativamente normal. A que se debe esto? Porque afecta a una gran mayoría de paraguayos??

Antes que nada, el sobrepeso se desarrolla cuando nosotros nos sentimos desprotegidos ante la vida, las circunstancias o hacia la gente. La inseguridad es el ingrediente primordial. Esto aumenta en la medida en que somos víctimas de los comentarios de los demás respecto a la obesidad (Cuando empiezan las comparaciones grotescas con animales, o empiezan a poner apodos), aumenta nuestra inseguridad y nuestro peso también.

El que la gente critique (por costumbre) y el que nosotros hagamos caso de estas críticas, hacen una combinación negativa en la mayoría de los casos. Empiezan los atracones, el odio a nuestro cuerpo, y empezamos a dañarnos comiendo en exceso y con culpa.

Y si, al sentirnos insatisfechos con nuestra imagen nos aislamos, comemos más para castigarnos por haber comido y entonces sucede lo malo: nos convertimos en nuestro peor enemigo.

El día que logremos cerrar las puertas a los comentarios de la gente, y hagamos conciencia de que la vida y Dios están de nuestro lado, que nosotros valemos (gordos o flacos) y estemos seguros de nuestro valor, fuerza y poder, en ese mismo momento, nuestro cuerpo encontrará el equilibrio, y solo, sin ningún tipo de ayuda, iremos disminuyendo de peso.

Si ponemos un ejemplo la representación es más o menos de esta manera:

Acumulas "toxinas", es decir, pensamientos negativos en tu mente, se acumulan en tu cuerpo en forma de grasa y no eliminas lo que ya no le sirve al cuerpo, necesitas protección, el cuerpo crea un "colchoncito de grasa" en tu cuerpo como reserva, como protección.

Lindo ejemplo no?? Porque no nos avisaron que los malos comentarios podrían afectarnos tanto?

Y que les puedo decir, es la ley de la vida, “gana el más fuerte”.

Espero que les ayude este artículo y busquen el equilibrio más buscado de todos los tiempos,

“valoren, amen y respeten su cuerpo”.

A reforzar nuestras defensas!

Todo el tiempo nos sentimos decaídos, con signos como cansancio mayor del habitual, heridas que tardan en cicatrizar, labios secos, dolores musculares sin haber practicado ejercicio o fragilidad del cabello, que delatan que las defensas de nuestro organismo están bajas.

No está de más decir que lo ideal sería evitar hábitos y situaciones que puedan debilitar nuestro organismo, pero una alimentación adecuada también puede ayudarnos a superar épocas duras, pues permite reforzar el sistema inmunológico, que nos protege de bacterias, virus y otros organismos patógenos.

Para los que no lo sabían, aparentemente la ingesta energética influye muchísimo en la actividad inmunológica, tanto por exceso como por defecto de calorías. El aporte excesivo de energía puede afectar a la capacidad del sistema inmunológico de combatir infecciones, por lo que la obesidad está ligada a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas.

Además, las personas obesas son más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares que, a su vez, están relacionadas con alteraciones de la función inmunológica. Pero también las personas desnutridas presentan un mayor riesgo de contraer infecciones, al igual que quienes siguen dietas de menos de 1.200 calorías al día u otros de mayor número de calorías pero desequilibrados, ya que esas dietas pueden hacer disminuir la función inmunológica.

La reducción de las grasas en la dieta no sólo es fundamental para controlar el peso, sino también para el óptimo funcionamiento del sistema inmunológico. Parece ser que las dietas ricas en grasa reducen la respuesta inmunológica, aumentando así el riesgo de infecciones. Por lo tanto, si se reduce el contenido de grasa en la dieta, la actividad inmunológica aumenta. No obstante, no es sólo una cuestión de cantidad, la procedencia o calidad de las grasas que introducimos en nuestra alimentación cotidiana también es importante. Conviene incluir en nuestra dieta pescado azul, frutos secos, aceite de oliva y girasol o soja o aceite de linaza para asegurar un aporte equilibrado de diferentes grasas esenciales para la salud.

Sabías que? Consumir regularmente productos lácteos fermentados -como yogur - contribuye, asimismo, a aumentar las defensas inmunológicas. De hecho, hay estudios que demuestran que quienes toman regularmente leches fermentadas presentan, además de una mayor resistencia a los microorganismos que provocan las intoxicaciones alimentarias, un mejor estado del sistema inmunológico.

Se recomienda:

  • Realizar de forma regular actividad física de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, bicicleta, etc.).
  • Seguir una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
  • Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.
  • Recurrir a los baños de temperatura alterna (fría, caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.
  • Cuando la dieta no es equilibrada, cabe la posibilidad de recurrir a complementos dietéticos, siempre bajo la prescripción de un profesional, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios.
  • Emplear, si es necesario, plantas medicinales que ayudan a reforzar la inmunidad (equinácea, tomillo, escaramujo, ajo, hojas de grosello negro, espino amarillo, etc.).
  • Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.

Mantener el sistema inmunológico en buen estado requiere un consumo constante de todas las vitaminas y minerales necesarios, para ello hay que asegurarse de seguir una dieta equilibrada que incluya variedad de alimentos en las cantidades adecuadas.

Vitamina C: Fuentes alimentarias: Guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, verduras de la familia de la col, frutas y hortalizas en general.

Vitamina E: aceite de germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero (pan, arroz y pastas alimenticias integrales, etc.), aceites de oliva (principalmente, el virgen extra de primera presión en frío), vegetales de hoja verde y frutos secos.

Vitamina A: hígado, mantequilla, nata, huevo y lácteos completos.

Fuentes alimentarias de beta-caroteno: cuando el organismo lo requiere, se transforman en vitamina A. Presente en verduras de color verde o de coloración rojo-anaranjado-amarillento y algunas frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón…).